sábado, 23 de febrero de 2008

LA ILEGALIZACIÓN DE LAS IDEAS, UNA SENDA PELIGROSA

Es increíble que mientras a los candidatos que se presentan a las elecciones, me refiero a los que representan a los grupos que ya tienen su silla en Madrid, o a los que se perfilan para ello con ciertas posibilidades, se les llena la boca con la palabra Democracia vean sin escandalizarse, propugnen y aplaudan la ilegalización de partidos. Poner coto a las ideas es peligroso máxime cuando los fines son electoralistas. ¿Es lícito dejar sin opción a ser representado en el gobierno del estado, único sitio desde el que se pueden tomar ciertas decisiones, a miles de ciudadanos?. Se pueden castigar hechos y personas, no ideas y partidos sólo por coyunturas electorales, flaco favor le hacemos a la Democracia. Seguro que el sistema si lo agradece, el sistema que se han montado los dos grandes partidos, que sueñan con un bipartidismo a lo EEUU (casi ya realidad en este país). El PP enarbolando el miedo a los rojos con cuernos y rabo que dividen la patria y el PSOE con el miedo justificado a los neofachas que nos quieren llevar a la Edad de Piedra del siglo XX español (la de la Cruz, el jarabe de palo, la censura y el caciquismo profesionalizado), ellos quieren repartirse el pastel en estas elecciones. Sálvenos la Democracia de los miedos a la hora de expresarnos, votemos por la opción que nos parezca correcta, sin pensar en el voto útil para que los partidos minoritarios de la izquierda tengan derecho a la supervivencia, no ellos, sino la propia izquierda que se va diluyendo perdiendo su esencia y su razón de ser. Pero votemos, votemos por todos a los que le hubiera gustado hacerlo y el fascismo les robó la opción, la libertad y hasta la vida.
Volviendo a lo de la ilegalización, ya puestos, no nos quedemos en los partidos que nos inoportunan para conseguir la Presidencia, pensemos en todas esas candidaturas que deberían dejarnos horrorizados cada vez que vamos al colegio electoral y vemos sus papeletas. Opciones de violencia, intransigencia, xenofobia, intolerancia, homofobia, o sea, fascismo, antítesis de Democracia, que es eso que practicamos cuando vamos a votar. Es contradictorio que el sistema deje que en sus urnas se pueda depositar votos como los de Falange Española de las JONS, Falange Auténtica, Democracia Nacional, Alternativa Española, España 2000, Alianza Nacional, Partit per Catalunya, Partit Familia i Vida ... ¿Franco ha muerto? sí, pero su legado no. A estos no piensan ilegalizarlos aunque sus ideas si sean peligrosas porque se basan en prohibir a los demás el librepensamiento. Somos unos hipócritas y unos cobardes, nos atrevemos con los que rentuan y a los otros les dejamos que sigan su camino y que vayan convirtiendo a este país en aquella una, grande y libre que tanto daño hizo a los defensores de la libertad y la democracia. Estos si que tendrían que asustarnos a nosotros y a ellos, porque quizá sean los ilegalizadores del futuro y lo harán con pulso firme, tal y como sus ídolos franquistas firmaban sentencias de muerte.
HAY QUE CERRARLES EL PASO

Pedro Collado


Las rebajas de enero este año se alargan, acaban el 9M. La derecha “fachendosa” y la izquierda plural rivalizan por ver quien da más por tu (nuestro) voto.
La derecha. La eterna derecha de siempre: la del nacional-católicismo, neocom, legionaria, facha, ultraliberal. La derecha de: “España es una unidad de destino en lo universal” (vaya vd. a saber lo que quería decir con eso el profeta); la de los “coperos” y los más “majos” de la jerarquía eclesiástica; la de aquellos que se han llenado los bolsillos arruinando-privatizando empresas; la de los herederos directos, indirectos y transversales de “los valores del 18 de julio del 36”; aquella que denigra a nuestros fusilados, encarcelados, torturados, exiliados, gaseados en Mathausen; la que le que le gustaría que la “Ley de Peligrosidad Social” no se hubiese ido jamás; la que mandó trabajadores españoles a “espuertas” a Europa haciendo un negocio bárbaro (y trayendo sueca@) y ahora quieren hacer un examen de españolidad a cada inmigrante. La derecha de la llamada “transición” (impunidad diría yo), la de los “5 fusilados del 27S” y la masacre de Vitoria.
Esa derecha juancarlista (monárquicos del “tres al cuarto”), que ahora (tócate los “melindres”) defiende “la Pepa” de 1812 y, claro está, la del 1978, como si entre ambos hechos históricos hubieran desaparecido: las guerras coloniales, los gaseamientos de rifeños en Marruecos, las “carlistadas”, la primera República, “los pronunciamientos militares”, los monarcas corruptos, los terratenientes caciquiles, los movimientos agrarios y sindicales, las elecciones del 31, las del 36, la “sanjurjada”, el 18 de julio, la guerra civil y 40 años de fascismo represión, cárcel, sufrimiento, pero también resistencia y lucha.
Recordad, es la derecha de la Guerra de Irak y Afganistán (que fueron ellos, ¡coño!), los del “Prestige” y las mentiras del 11M. La de los jueces de la Audiencia Nacional, repartiendo “carnés” de demócrata o ilegalizando partidos (que una cosa es el terrorismo, que hay que combatir y condenar, sí condenar, y otra la libertad de asociación, digo yo).
Son todos esos que se pasean por nuestras calles navaja en mano y bandera en alto. Los que nos agraden, boicotean nuestros actos, asesinan por mirarlos del “revés”. Los que salen a la “rue” con los “torquemadas” a la cabeza “repartiendo hostias por un tubo”. Los xenófobos, homófonos, los antiabortistas, el Alcaraz (AVT), los ex-generales Mena y Blas Piñar ("de casta le viene al galgo”).
Son esos mismos, que nos quieren ver muertos (no engañaros), que nos dicen, ahora, que nos van a poner la economía personal de “puta madre” y que casi, casi, no tendremos que ir a trabajar (por el paro será). Los que han cambiado el lema de “la mujer en la cocina y con la pata quebrada”, por “allez, allez” todas a trabajar, pero de ley del aborto, ni hablar.
Y no te dejes atrás la derecha nacionalista (digo bien, la derecha), que primero hace “la lista de la compra” y luego “ya veremos quien da ‘duros a peseta’”.
¿Y la izquierda en general? (para que nadie se moleste). La izquierda sufriendo, que es lo suyo. Eso si, con talante y buena “ceja” o puño en alto,. Ofreciéndonos, el PSOE el “oro y el moro”; otros, políticas “sostenibles” de izquierda, rescatar nuestra memoria del olvido impune, proponiéndose de paso para algún “carguillo” ministerial. Cada cual tratando de “salvar los muebles” ante el bipartidismo que se anuncia, llamándonos al voto útil-tonto.
Los republicanistas-terceristas, cada cual por su lado, por el “aquello” de que la unidad es una quimera y mejor es ser “cabeza de ratón que pelo de la cola de león”. Esa izquierda en general, respetuoso-timorata, algunos de ellos, con los pronunciamientos de una parte de la jerarquía de la iglesia o con el derecho de la mujer a abortar. Esa izquierda, que cuando las ”sangiles”- “rosasdíez”- “aguirres”, los “ciudadanos” o los de las mentiras y desastre de las Urgencias de Leganés y otros impresentables, van por ahí “sacando pecho”, y algunos y algunas ciudadanos, hasta los cojones y los ovarios ya de tanta agresión física y verbal, les ponen a “parir” o les dan “tres meneos” (lo de los “meneos” no estamos de acuerdo) y les enseñan “la tricolor”, salen, llamándonos al orden o, como el reduccionista Antonio Elorza, calificándonos de “rojos fascistas”, en un artículo en el que mezcla, eso sí con desparpajo, "churras con merinas".
Pero esa izquierda, que en algún caso está escasa de izquierda, la de las banderías y trifulcas continuas, la de “si yo no mando, `aquí no manda ni díos’”, la del discurso cansino-unitario-que-nunca-acaba, la del federalismo republicano “de boquilla” y el sindicalismo desclasado, es casi nuestra. La hemos apoyado y casi, tristemente, la hemos hecho entre todos.
Una vez más se repite la historia: ante el acoso de la huestes bárbaras del PP, tenemos, el pueblo llano, sin cargos ni prebendas, que salirles al paso y cerrárselo, para que no destrocen esta democracia que poco nos gusta, por su escasa competencia democrática y sus malolientes antecedentes, pero que es más nuestra que suya, aunque no lo parezca.
Yo quería votar en blanco, ejercer mi derecho democrático, y decir que esto no me “mola” nada. Pero he pensado en la cárcel, la clandestinidad, en los que nos dejamos atrás tirados como animales en las cunetas y en las fosas, en los campos nazis, en el maquis…..en tantos hombres y mujeres que siendo memoria, son invisibles para muchos, pero no para mí.

He subido, sin cuerda ni crampones, por la lisa pared del desencanto y me niego a que esta escoria política pase y gobierne. No quiero recordar, con Aznavour , aquello de: “les loups sont entrée dans Paris”. Con mi ayuda, no. Meteré una papeleta de izquierdas en el sobre.
Eso si, después del 9M, hay que repensarse las cosas, dejar las actitudes "borreguiles" para quien le guste balar. Y eso de una puñetera vez. Desde abajo, que pasado el 9M, si se conjura el peligro, los "compañeros" ni se acordarán de nuestro esfuerzo moral por apoyarles. Y yo ya tengo el talonario de cheques agotado. Espero que nos juntemos todos aquellos que estamos en la misma situación.
SALUD Y IIIREPÚBLICA